Deporte tradicional

Deportes rurales

El Bolo Palma

De pie, sobre la bolera, 

Ordenados y panzudos.

Troncos de árboles desnudos, 

Que esperan la primavera.

Regimiento de madera,

¿No oís que la bomba estalla? 

Sin saliros de la raya,

¿Es que aguardáis a que toque

su cornetín el emboque

para entrar en la batalla?

Los bolos, José Hierro.

El patrimonio cultural influye en nuestra identidad y en nuestra vida cotidiana. Forma parte de los pueblos y ciudades. No solo se encuentra en la literatura, en el arte, en los objetos, en los paisajes naturales y en los yacimientos arqueológicos, sino también en los oficios aprendidos de nuestros antepasados, en los bailes ancestrales y en los juegos tradicionales.

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Los Bolos

El bolo cántabro es la justa representación de un patrimonio cultural inmaterial que ha llegado hasta nuestros días por el tesón de sus practicantes, fieles defensores de este deporte a lo largo de la historia.

El bolo palma es una de las cuatro modalidades del juego de bolos que se practica en Cantabria: bolo pasiego, pasabolo tablón, pasabolo losa y el propio bolo palma.

El Bolo Palma es el más importante, tanto si atendemos al número de instalaciones y equipos, como al seguimiento de los aficionados, la atención de los medios de comunicación y al apoyo de las empresas patrocinadoras. La Federación Cántabra lo incluyó como disciplina federativa en agosto de 1941. En 1960 se incorporó el Pasabolo Tablón, en 1982 lo hizo el Pasabolo Losa, y muy recientemente, en 2001, el Bolo Pasiego. El Bolo Palma es considerado por algunos historiadores como el más antiguo de los juegos de bolos de la región, pudiendo incluso ser el ancestro del resto de las modalidades. Su origen se pierde en el transcurrir de los años, siendo los detalles del mismo y su evolución, muy poco conocidos, si bien se le supone varios siglos de existencia.

El método tradicional de aprendizaje para los niños o jóvenes era acudir a ver jugar a los adultos y esperar a que la bolera quedara libre para imitarlos.

El juego del bolo era practicado casi exclusivamente por los varones. En el siglo XX hay una considerable actividad femenina alrededor de los bolos. Como pone de manifiesto una crónica del Diario Montañés de 1920, donde se resalta la presencia femenina en este tipo de competiciones. Los niños podían jugar, siempre y cuando la bolera estuviera libre de los mayores y se consideraba un ritual de aceptación social cuando los jóvenes empezaban a jugar con los adultos y se les tenía en cuenta a la hora de formar partidas.

En la década de los setenta, la Federación Cántabra puso en marcha las competiciones de niños, las llamadas categorías menores. En 1989 se establece un programa de formación de jugadores que recibe el nombre de Escuelas de Bolos, canalizadas principalmente a través de los Ayuntamientos.

El monitor, durante seis meses, generalmente de abril a septiembre, reúne a un grupo de alumnos dos o tres días a la semana, organizándoles bien por edad o bien por nivel de juego. Cuando las condiciones  lo permiten, participan en las distintas competiciones de liga y campeonatos expresamente organizados para esas categorías menores, niños y niñas, desde los 8 a los 16 años. Aunque hace unos años se llegó a contar con más de mil alumnos repartidos en 50 Escuelas, en la temporada 2015, el número de alumnos fue de 770 pertenecientes a 38 Escuelas (34 de Bolo Palma, 2 de Pasabolo Tablón y 2 de Pasabolo Losa).

Su práctica se realiza actualmente en los meses de verano, fines de semana y días festivos, mientras que antiguamente se desarrollaba siempre que se tenía la ocasión. En algunos pueblos se celebra un concurso individual, congregando a gran cantidad de aspirantes al título de mejor jugador de bolos, título muy reverenciado. En ocasiones se añade al propio atractivo de una partida, el aliciente de una apuesta. Esta práctica está actualmente en desuso, pero era cosa corriente hace no muchos años, y son numerosas las historias de apuestas importantísimas en partidas de bolos.

Los grandes jugadores son muy respetados, siendo casi siempre los últimos del equipo en tirar y cayendo así toda la responsabilidad sobre ellos. Son los «bueyes viejos que sacan el carro adelante». Las grandes hazañas de partidas pasadas son recordadas con asiduidad, así como los casos de falta de puntería más inverosímiles. Frases como «bolos son diablos» son expresiones del pensamiento de que jugando a los bolos cualquier cosa puede ocurrir.

En el valle de Cabezón de la Sal existen 8 Peñas Bolísticas, 2 de ellas femeninas, que compiten en 17 categorías y grupos en las Ligas Regionales de la Federación Cántabra de Bolos: Peña Bolística Triax de Carrejo, Peña Bolística Cantabria House Bengarlop de Cabezón de la Sal, Peña Bolística de Ontoria, Peñas Bolísticas Posada Vallejo de categoría femenina, La Ermita Cantabria y Sotileza de Casar Periedo, Peña Bolística y Santa Eulalia de Bustablado.

Ya solo te resta venir al valle y echar una partida de bolos. Comprobarás que no es tan fácil ser un buen jugador de bolos.

Cómo se juega a los bolos

El Bolo Palma es una modalidad de bolos de las llamadas «de derribo», es decir que el objetivo del juego es el derribo simple y no el desplazamiento de los bolos como ocurre en las modalidades llamadas «de pasabolo».

El juego está formado por nueve bolos que se plantan en tres filas de tres, formando un cuadrado, y uno más pequeño llamado «emboque» que se planta a la derecha o a la izquierda de los bolos e indica el efecto que deben llevar las bolas cuando se lanzan desde el tiro.

El juego consta de dos partes: tirar y birlar.

Tirar es lanzar las bolas desde uno de los puntos fijos llamados «tiros». Uno de los contendientes fija el tiro y el otro marca una raya situando sobre ella el emboque «a la mano» (izquierda) o «al pulgar» (derecha). Cada bolo derribado cuenta como UNO, excepto el bolo del medio que cuenta como DOS si es derribado en solitario. Hay una jugada especial, la de «embocar» o hacer «emboque»,  que se valora con diez o más bolos (lo fija el contendiente que marca la raya).

Jugador birlando: para que el birle resulte más ventajoso es importante que las bolas se queden lo más próximas a los bolos posible.

Birlar es volver a lanzar las bolas, cada una de ellas desde el punto en que se detuvo tras ser lanzada desde el tiro. No hay emboque en esta parte del juego.

Los bolos derribados desde el tiro, más los conseguidos desde el birle, constituyen una tirada, que es la parte más simple del juego.

Cuando se practica a nivel competitivo, un buen número de reglas hacen el juego bastante complejo y difícil, pero se convierte en muy ameno y divertido para jugar en cuadrillas de amigos, si obviamos la mayor parte de estas reglas, algo que recomendamos a los no iniciados.

Corta troncos

En muchas localidades de Cantabria se celebran concursos y exhibiciones de corta de troncos con hacha, fruto de la actividad maderera de la región y del trabajo de talado de robles y hayas en los montes.

Hay dos modalidades de competición, individual o por parejas. El objetivo es realizar, en tiempo mínimo, un determinado número de cortes  a unos maderos sorteados entre los participantes. Se debe calcular correctamente la anchura del corte para que los hachazos finalicen en un ángulo situado en el centro del tronco.

Finalizada esa fase, se hace girar al tronco para iniciar el proceso por la parte contraria. Si los ángulos de ataque no son los adecuados, debe corregirse la trayectoria y ello supone un retraso en el desarrollo del proceso. En el caso de corte por parejas éstas se van relevando en el corte sin que esté establecido el tiempo en que debe actuar cada uno.

Una variante de este juego utiliza como herramienta de corte el tronzador, que es una especie de serrucho de grandes dimensiones manejado simultáneamente por dos personas.

Tiro de cuerda

Se desconocen sus orígenes y hoy se practica en fiestas populares y exhibiciones como un deporte rural.

El juego consiste en arrastrar al equipo contrario haciéndole pisar/rebasar la raya central indicadora del terreno de cada uno.

Se coloca la soga estirada y en su punto central se amarra un pañuelo. Se marca una raya en el suelo en el mismo lugar que el pañuelo, que será el límite al que puede ser arrastrado cada uno de los equipos sin perder.  Los equipos, agarrados a la cuerda, tensarán la misma sin desplazarla, hasta que la persona que ejerce la función de juez/árbitro dé la orden de tirar.

El equipo que, arrastrado por el adversario, supere la línea central, será el perdedor de la primera tanda. Los equipos cambian de campo con el fin de eliminar las posibles ventajas derivadas de la inclinación o estado del terreno y, en las mismas condiciones se inicia la segunda tanda.

Si un mismo equipo gana las dos primeras tandas, el juego ha terminado. En caso de empate se disputa otra tanda con sorteo de campo.

Arrastre de peso

• Arrastre de bueyes y vacas:

Consiste en que una pareja de bueyes o vacas arrastren un determinado peso en un circuito. Gana la pareja que más vueltas de en un tiempo determinado.

Existen diversas categorías en función del peso de los animales.

• Arrastre de caballo:

Igual que el anterior, pero el arrastre lo hace un único caballo.

Según el peso del animal existen tres categorías, que arrastran 500 Kg, 700 Kg y 900 Kg.

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