Escuela de Comercio

Escuela de Comercio

Este edificio, de principios del siglo XX, fue proyectado para alojar una Escuela de Comercio en la Villa de Cabezón. Es testimonio del mecenazgo cultural de una de las familias más notables de Cabezón de finales del siglo XIX, (fundación de Doña Petra de Ygareda y Balbás) pero también de sus gustos estéticos: por ello el estilo elegido fue el neogótico, tan presente en el legado arquitectónico de la burguesía local del municipio. Doña Petra fue la heredera de su hermano Don Pedro Alcántara Ygareda y Balbás, y al igual que él, dejó en su testamento una importante dotación económica para su pueblo natal, concretamente para la creación de una escuela de comercio para que los jóvenes de la zona pudieran formarse en esta materia.

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Es en 1888, un año después de la muerte de la donante, cuando sus albaceas acuerdan la creación de un centro destinado a iniciar a los alumnos en las actividades económicas, que se debía poner bajo la advocación de San Pedro.

Está construido de sillería en los esquinales, cornisas y cercos de los vanos y mampostería en los muros. Presenta una planta rectangular con dos módulos adelantados a la fachada principal, configurándose el espacio de acceso en la forma de una “U” abierta.

Se elevan dos alturas en el módulo central y una en los anejos, todos con un pequeño altillo. La cubierta mantiene el caballete paralelo a la fachada principal en el módulo central, mientras en los laterales cae de manera perpendicular. Los vanos, son adintelados (una sola piedra hace de cargadero) aunque formalmente aparecen como arcos escarzanos en la primera planta mientras en la segunda son ya meros dinteles.

El aspecto gótico del conjunto se debe a los elementos ornamentales y no a los funcionales o propiamente arquitectónicos; los falsos rosetones lobulados, los pináculos prismáticos sobre los hastiales y el propio remate de estos en forma aterrazada contribuyen a la evocación de este estilo.

Sobre el cuerpo central se ha dispuesto un airoso remate que contiene la placa que indica el nombre de la fundación y la función del edificio. Se cierra con verja de hierro y pilastras de cantería sobre murete.

Se proyectó posiblemente por el arquitecto Emilio de la Torriente, dada la similitud con el Asilo escuela. En el plano de la Escuela de Comercio, que presentó el director de la congregación de los Hermanos Maristas ante el Instituto General, se puede apreciar la disposición del edificio: la planta baja destinada para uso escolar, con dos aulas en cada ala y los urinarios y water closets –inodoros– correspondientes, y en el cuerpo central, la sala de reuniones y una galería cerrada; en la planta superior, los aposentos de los profesores.

Las clases comenzaron en 1909, como Instituto Agrícola. En los años cincuenta fue Escuela regional de Agricultura y en 1985 la fundación firmó un convenio con la Diputación Provincial para ser granja experimental para Formación Profesional de ganaderos. Posteriormente, el edificio se destinó a colegio público de enseñanza primaria, por cesión al Estado, y en la actualidad acoge la Escuela de Adultos «Margarita Salas» y la Escuela Taller de Cabezón de la Sal.

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