FERIA DE LA ALUBIA Y LA HORTALIZA

La Feria de la Alubia y la Hortaliza de Casar de Periedo muestra el valor de los productos tradicionales de la huerta cántabra y la importancia de la gastronomía local. Esta celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, se celebra en el mes de noviembre y convierte las calles del pueblo en un gran mercado abierto.

En sus puestos se pueden adquirir alubias, hortalizas, quesos, miel, orujo, vinos, embutidos, dulces y otros productos gastronómicos. Todos ellos deben estar elaborados y tener origen en Cantabria, lo que convierte la feria en un escaparate de la calidad y variedad de los productos de la región.

Mercado tradicional y artesanía

Además de los productos de la huerta y la gastronomía, la feria reúne numerosos puestos de artesanía cántabra. En ellos pueden encontrarse piezas de madera, piedra, cuero, cerámica, lana, cestería, cuévanos, vidrio, encaje de bolillos, rastrillos, nudos marineros, rabeles, maquetas, flores secas, yugos o albarcas.

El ambiente de la feria se completa con recreaciones de la vida rural de mediados del siglo XX, que trasladan al visitante a los años cuarenta, una época marcada por las dificultades, el trabajo en el campo y la vida comunitaria en los pueblos.

Fotografías de Rubén Ruiz Bolado

Recreaciones de la vida rural

Uno de los grandes atractivos de la Feria de la Alubia y la Hortaliza es la ambientación histórica que realizan los vecinos de Casar de Periedo. Durante la jornada, el pueblo revive escenas propias de los años cuarenta, con espacios y personajes que ayudan a comprender cómo era la vida rural de aquella época.

El visitante puede ver la recreación de una escuela rural, con maestros, alumnos y juegos tradicionales en el patio; la representación de la Cuadrona, con vacas, ovejas y pequeños animales domésticos; demostraciones de ordeño; una antigua lechería; una reunión de vecinos en una casa montañesa; y labores tradicionales como la deshoja manual y el desgrane del maíz con máquinas antiguas.

Por las calles de la feria aparecen también personajes caracterizados, como una pareja de la Guardia Civil de la época, un cartero o un fotógrafo, que contribuyen a crear una atmósfera especialmente cuidada y participativa.

El programa incluye degustaciones y repartos populares, como café de puchero a la vieja usanza, sopa de ajo y, a partir de las 14:30 horas, unas 1.800 raciones de cocido montañés. Este plato se sirve en un recipiente de barro que los asistentes pueden llevarse como recuerdo.

En las tabernas y en los bares instalados en las plazas del pueblo por la organización, los visitantes pueden degustar también productos típicos como tortos y boronos, que acompañan cada consumición y refuerzan el carácter gastronómico de la fiesta.

Exposiciones, música y actividades

Durante la jornada se organizan diferentes exposiciones, entre ellas una muestra de aperos de labranza en los jardines del Palacio Jesús de Monasterio, además de exposiciones de gallinas, motos antiguas y vehículos 600.

La feria se completa con el Maratón Fotográfico por todo el recinto ferial y pasacalles a cargo del Grupo de Gaitas Garabanduya y Los Peralos, con gaita, tambor, bígaro y sus perros. Todo ello convierte esta cita en una de las celebraciones más singulares y representativas del calendario festivo de Cabezón de la Sal.

Top
Scroll al inicio