MUSEO DEL CALABOZO

La visita al Museo del Calabozo de Cabezón de la Sal es una experiencia singular que permite retroceder en el tiempo y conocer cómo eran las condiciones de vida de los presos en otras épocas. A través de una visita guiada, el visitante se adentra en un espacio cargado de historia, donde se recrea de forma fiel el ambiente de una antigua celda.

El calabozo se encuentra en el conocido Edificio de la Torre, cuyos orígenes se remontan a una torre bajomedieval de, al menos, el siglo XV. Posteriormente, el edificio fue restaurado en los siglos XVII, XVIII y XIX, quedando sus muros originales cubiertos y adoptando una planta rectangular. En esas reformas se añadieron también las dos plantas superiores.

En sus primeros tiempos, el edificio perteneció al linaje de la Casa de Leonor de la Vega, un importante dominio señorial del siglo XV, propietario de buena parte de la actual Cantabria y vinculado también al origen de la actual Torrelavega. Esta familia fue propietaria de las salinas de Cabezón hasta el siglo XVI.

La construcción tuvo una función estratégica, ya que se situaba en un punto clave de la vía de comunicación que unía las Asturias de Santillana con Campoo y Castilla, a través del valle de Cabuérniga. Desde este lugar se podía controlar el paso de personas y mercancías, entre ellas la sal, un recurso fundamental en la historia de Cabezón de la Sal.

Además de esta función de control territorial, desde la Alta Edad Moderna y hasta los siglos XIX y XX, el edificio fue sede del Ayuntamiento, de la Audiencia, de la Casa del Concejo y de la Casa de las Juntas del Valle. También albergó la cárcel del Real Valle de Cabezón de la Sal.

El calabozo se utilizaba como prisión provisional, donde los presos permanecían a la espera de que se dictara sentencia. Su uso se mantuvo de forma continuada hasta la época de la Guerra Civil, convirtiéndolo en un espacio de gran valor histórico y patrimonial.

Durante la visita, realizada bajo la luz de las velas, se recrea cómo pudo ser la estancia en la celda durante aquel periodo. En la planta baja del edificio se pueden contemplar el cuarto del alguacil y el calabozo propiamente dicho, con su bóveda de cañón rebajado y sus muros de metro y medio de grosor.

El espacio conserva diferentes objetos de época, como varios grilletes, la puerta del calabozo con clavos, la mesa del escribano o la alacena de clavos. Estos elementos ayudan a comprender mejor la dureza de la vida en prisión y el funcionamiento de la justicia en otros tiempos.

El Museo del Calabozo se encuentra ubicado en la Plaza Augusto G. Linares, en los bajos del conocido como Edificio de la Torre, en pleno centro de Cabezón de la Sal.

Entrada:

  • Menores de 4 años: gratis.
  • Entre 4 a 12 años: 1 €.
  • Mayores de 12 años: 2€.

Horario:

  • Reservas para grupo de más de 10 personas.
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