Ruta de las Minas

Ruta circular de Duña a Duña

Bonita ruta minera que transcurre por Duña, Udías, Alfoz de Lloredo y Bustablado, y en su tramo final, por el Monte de los Coborros. Tiene unas espectaculares vistas de los barrios de Udías o el Mar Cantábrico, y durante todo el camino vamos a ver un impresionante paisaje kárstico, así como el característico color rojizo de la tierra ferruginosa.

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Longitud: 0 Altura máxima: 0 Altura mínima: 0 Subida acumulada: 0 Bajada acumulada: 0

Es importante tener en cuenta que hay tramos algo complicados, debido a las malezas que pueden llegar a ser molestas. Es aconsejable llevar bastones de senderismo y tener mucho cuidado de no pincharse con los escajos y zarzas, que pueden aparecer por algunos ramales, que además no están claramente definidos, por ser poco transitados –a no ser por el ganado–, con piedras más o menos grandes, y que en algunos intervalos se estrechan considerablemente. Pese a estos pequeños detalles, si te gusta la naturaleza, vas preparado con ropa y calzado adecuado, y una vez superados los pequeños contratiempos, vas a disfrutar de una bella ruta, que por lo demás, no presenta mayores dificultades, con subidas poco costosas de hacer y poco desnivel. Los pequeños inconvenientes de la última parte de nuestra ruta, habrán merecido la pena.

  • Iniciamos nuestra ruta en la plaza del pueblo de Duña, desde la cual caminaremos en dirección izquierda. Según vamos dejando atrás el pueblo, nos vamos a encontrar el primer cruce de caminos. Aquí tenemos que coger el camino de la izquierda (el camino de la derecha es por el que regresaremos a finalizar la ruta) para seguir subiendo hasta una cuadra con tejado de chapas. Al llegar a la cuadra, a nuestra derecha vemos un una portilla, normalmente cerrada, que tenemos que abrir para pasar, dejándola nuevamente cerrada.
  • En cuanto atravesamos la portilla, vamos a contemplar el bonito paisaje kárstico, y la tierra rojiza a nuestro paso. Iremos subiendo hasta llegar a una zona llana, desde donde contemplamos toda la zona de minas de Duña, y en este punto tenemos que elegir camino nuevamente: cogemos el camino de la derecha. A muy pocos metros vemos un letrero que nos indica que en esa dirección va la ruta de las minas. Seguimos por este camino, claramente definido, siempre hacia el Norte, hasta llegar a una pequeña campa, desde la cual veremos una bonita panorámica del Mar Cantábrico. Continuamos, y a pocos metros encontraremos un camino a nuestra derecha que va en dirección contraria a la nuestra. Lo ignoramos y seguimos hacia el Norte, hasta que veamos de frente una pequeña cabaña en un alto. Continuamos el camino en dirección a la cabaña.
  • Al llegar a la altura de la cabaña, habrá un cruce de caminos: uno a la derecha y otro a la izquierda. Elegimos el camino de la derecha, adentrándonos en un eucaliptal por el que vamos a caminar durante 2 Km., obviando los diferentes caminos que podamos encontrar a ambos lados de la pista principal. Iremos por la pista bajando ligeramente, y por el camino vemos un bebedero a nuestra izquierda. Es de agua no tratada, recogida de pequeños regatos del monte. Más adelante veremos otra fuente de parecidas características.
  • En el camino de bajada, vemos a nuestra derecha la zona conocida como «La Hoya», una gran torca o dolina, característica de los relieves kársticos, en el que además de eucaliptos, en su parte más baja podemos observar una gran vegetación de sauces, junto con algún avellano y majuelos (espino albar). Esta vegetación aparece como consecuencia de los diversos manantiales o regatos que a lo largo de este camino nos vamos encontrando, y que bajan todos en dirección a esta zona de torca.
  • Vemos alguna intersección, pero las ignoraremos, y seguiremos por el camino de pista principal. Lo mismo haremos con la siguiente.
  • En la siguiente intersección, tendremos que estar muy atentos: vemos que hay una pista de piedras a mano derecha, con una pequeña subida. Podemos seguir por esa subida, o dejarla y seguir bajando para, en la siguiente intersección coger el camino de la derecha. Las dos nos van a girar a la derecha, y nos van a llevar al mismo sitio. Muy importante en este punto, estar muy atentos y no confundirnos de ruta: hay que abandonar la pista principal y no seguir bajando, a pesar de las indicaciones de algunas señales y flechas que nos indican que sigamos por la pista que desciende (hay una nueva flecha de madera que nos indica que la ruta de las minas es continuando la bajada, pero la vamos a obviar), ya que esa no es nuestra ruta, y nos alejaríamos de nuestro objetivo, que es volver por Bustablado, para ver el Bosque de los Coborros.
  • Una vez que hemos dejado el camino principal de pista, y hemos cogido la desviación a la derecha, vamos a comenzar el regreso hacia nuestro punto de partida, rodeando la anteriormente mencionada torca conocida como «La Hoya», y dejándola siempre a nuestra derecha.
  • Llegamos a una nueva intersección. Esta vez hay 4 posibles caminos, y optaremos por el camino de pista de la izquierda.
  • A partir de aquí, el camino se complica por la maleza, y tenemos que tener mucho cuidado con los escajos, helechos y las ramas que van ocupando el sendero. Según vamos caminando encontramos una portilla. La dejamos cerrada y seguimos adelante.
  • Vamos a encontrarnos otro cruce en el que parece que hay 2 posibles caminos: cogemos el de la derecha, ya que a la izquierda, el camino no parece muy definido.
  • A nuestra izquierda, en el transcurso del camino, podemos ver una cueva, casi tapada por la vegetación. Seguimos caminando por el pequeño sendero, que parece muy transitado por animales, y que, además de estrecho es muy pedregoso, y con mucha vegetación y maleza.
  • Después de un rato caminando por el complicado camino, recibiremos un merecido premio: a nuestra izquierda aparece el pequeño un bosque de castaños centenarios conocido como Los Coborros, que merece la pena ver, por su singular y espectacular belleza.
  • Después de admirar largo rato los castaños centenarios, seguiremos caminando en dirección al pueblo de Bustablado. A nuestro paso hacia el pueblo veremos un bonito bosque autóctono de majuelos, avellanos, castaños, robles, acebos…
  • Una vez vamos llegando al pueblo, nada más salir de la zona de bosque, vamos a ver un cruce. Si seguimos de frente, vamos a llegar a Bustablado. Si nos desviamos por el camino de la derecha, después de una curva, veremos un banco desde el que contemplaremos una bonita vista del pueblo. Seguiremos por esa carretera, subiendo hasta el pueblo de Duña.
  • Hemos llegado a la plaza del pueblo de Duña: nuestra ruta ha terminado.

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