SENDA FLUVIAL DEL MINCHÓN

La senda fluvial El Minchón discurre por la orilla izquierda del río Saja, entre las localidades de Carrejo y Ontoria. Este río constituye la principal arteria fluvial de Cabezón de la Sal y su comarca, y forma un valioso ecosistema natural que, además, es una zona de recreo y ocio muy apreciada tanto por vecinos como por visitantes.
El recorrido se inicia junto al Molino de Carrejo, una construcción del siglo XVIII dedicada a la molienda de cereal mediante el aprovechamiento de la fuerza del agua. En Cantabria, la construcción de molinos hidráulicos se multiplicó especialmente a partir del siglo XVII, tras la llegada del maíz, un cultivo que supuso una auténtica revolución alimentaria.
La ruta comienza por una carretera asfaltada que avanza en paralelo al canal del molino. Después de cruzar el canal por un pequeño puente de piedra, el firme se vuelve más pedregoso y el paisaje cambia progresivamente. A ambos lados aparecen prados de siega destinados al pasto del ganado vacuno, huertas y fincas con árboles frutales. Si miramos hacia atrás, al fondo se eleva el relieve de la Sierra del Escudo de Cabuérniga.
El camino se aproxima entonces al río Saja. En este tramo, la pendiente es mínima y la velocidad del agua disminuye considerablemente, lo que favorece la sedimentación de arenas, gravas y limos arrastrados por la corriente. Como resultado, se ha formado un extenso sistema de terrazas fluviales que cubren el fondo del valle.






Más adelante, una barandilla de madera impide el paso del tráfico rodado. A la izquierda del camino se extienden plantaciones de vegetación autóctona, con especies como el roble (Quercus robur), el haya (Fagus sylvatica), el castaño (Castanea sativa) o el nogal (Juglans regia). A la derecha, ocultos entre la vegetación, se conservan restos de los espigones de piedra construidos en los años cincuenta para frenar el avance del río durante las crecidas.
La vegetación de ribera aparece como una franja estrecha que acompaña el trazado del río. En la orilla crecen sauces, mimbreras (Salix spp.) y alisos (Alnus glutinosa), especies que necesitan mantener sus raíces en contacto con el agua. En una segunda línea se desarrollan chopos (Populus nigra) y fresnos (Fraxinus excelsior). Junto a ellos, el cortejo arbustivo está formado por avellanos (Corylus avellana), saúcos (Sambucus nigra), espinos blancos (Crataegus monogyna), cornejos (Cornus sanguinea), boneteros (Euonymus europaeus), rosales silvestres (Rosa canina), moreras (Rubus fruticosus), tojos (Ulex europaeus), entre otras especies.






Una pasarela peatonal de madera sobre el río conecta los municipios de Cabezón de la Sal y Mazcuerras. En este tramo es frecuente observar aves como la garza real (Ardea cinerea) o el ánade real (Anas platyrhynchos). De vuelta al camino, el bosque de ribera se vuelve más denso y aparecen abundantes lianas y hiedras, como la nueza negra (Tamus communis), la hiedra común (Hedera helix) o la madreselva (Lonicera periclymenum).
El túnel vegetal formado por el bosque se abre finalmente hacia una explanada a cielo abierto: la Campa del Minchón, punto final del recorrido. Para regresar, se puede deshacer el camino hasta el punto de inicio en Carrejo o continuar hacia Cabezón de la Sal paseando por las mieses interiores.
