Casonas

Casonas de Cabezón de la Sal

Las ventajas, tanto funcionales como dimensionales, que presenta la casona barroca frente a la casa llana de origen medieval, son evidentes, y permitieron que esta tipología constructiva se impusiera y fuese la predominante en la arquitectura popular montañesa, desde finales del  siglo XVII hasta mediados del siglo XIX, y que en los espacios rurales sirva de referente todavía, en cuanto a la estructura y materiales.

La aparición de la solana balconada y el mantenimiento del estragal, supone una mejora de la vivienda, más adaptada ya a la agricultura del maíz, base de una nueva agricultura moderna, tras la extensión de su cultivo en nuestra región en el siglo XVII, durante la «Revolución del Maíz».

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Casonas en el municipio de Cabezón de la Sal.

 

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Huerta de Jovita

Casona montañesa del siglo XVIII, en el centro de Cabezón, de planta rectangular con dos alturas y tejado a dos aguas donde se ha añadido una pequeña buhardilla. Construcción de mampostería y sillería alrededor de los vanos.

Posee, en la fachada principal, un balcón corrido o solana, con vigas y balaustres de madera torneada al igual que un alero labrado. En su fachada lateral sobresale un balcón voladizo cubierto igualmente de madera.

Esta edificación tiene un pequeño jardín con bancos de madera, antes de llegar a la puerta de entrada de la casa.


Casa Real de Cabezón

Casona en el casco histórico de Cabezón, que se comenzó a edificar en 1661 por el maestro arquitecto trasmerano don Andrés Ontanilla Maza. Fue conocida como «Casa Real de Cabezón», y al igual que muchas casas de Cabezón de la Sal, perdió su portalada al trazarse la calle principal de la vía, por lo que carece de estregal y de la habitual solana. En su lugar presenta balcones volados en la primera planta. Cuenta con fachadas de sillería de buena labra, alineaciones y composición de huecos simétricos. Destaca el magnífico escudo de labra de armas de Velarde y Bracho, descendientes de la casa de Santillana.


Casona de La Reguera

Casona del siglo XVIII, señorial, de estilo barroco-montañés, situada en el Barrio de La Pesa de Cabezón. La casona está construida en piedra de sillería en la fachada principal y mampostería en los laterales. cuenta con tres magníficas arcadas de medio punto, y en la segunda planta una gran solana balconada, en la que podemos ver un escudo de la familia Fernández de la Reguera.


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Casona de la calle El Sol

Casona barroca montañesa del siglo XVIII, construida de arenisca y mampostería, de estilo palaciego, con cubierta a tres aguas. No presenta la composición típica de una casona, un solo arco forma el soportal en la planta baja y en la planta superior cuenta con la solana corrida, más característica de este tipo de casonas. Adosada al lado oeste, cuenta con una pequeña capilla privada.


Casona La Cagiga

Edificio barroco del siglo XVIII, posteriormente ampliado. Situada en el centro del Barrio de la Pesa de Cabezón, cuenta con una construcción de planta rectangular con tres alturas y tejado a dos aguas, con caballete paralelo a la fachada principal. Muros de sillería y sillarejo como aparejo de los muros laterales.

En la segunda planta se encuentra una enorme solana con tornos de madera. En la parte izquierda del edificio, en el cortaviento, se aloja uno de los dos escudos del edificio con las armas de González, Gómez y Ruíz. El otro escudo se encuentra en la planta baja del edificio.


Casona de Gayón

Casona del siglo XVIII, situada en el centro de Cabezón, con planta rectangular y cubierta a dos aguas, que mantiene las características propias de la arquitectura montañesa de este período. Es una típica casa de labranza, con zaguán y solana erguida sobre pies derechos de madera, cerrada por balconada de tornos de dos tramos y muros cortavientos de sillería. Sillería y sillarejo como aparejo de muro.

Presenta múltiples adiciones: hornacina (siglo XX), balconada volada (siglo XIX) y reloj de sol (probablemente del siglo XVIII), que dan fe de la evolución y necesidades arquitectónicas.

En la fachada lateral presenta una galería voladiza, y el escudo de armas. El escudo tiene un campo cuartelado: una torre por cuya puerta asoma un toro, representa armas de Gayón; tres fajas, que representan armas de Terán; un casa con tejado a dos aguas surmontada de un lucero, armas de González; y un sol, armas de Solar.


Casona en Bustablado

Casona montañesa en el pueblo de Bustablado, de planta rectangular, con dos alturas y altillo, y cubierta a dos aguas paralela a la fachada principal. La parcela aún conserva parte del corral original, delimitado por un murete de piedra y un sencillo cierre rematado con dos pináculos.


Casona de Cos-Gayón

Casona-palacio montañesa del siglo XVIII, situada en el pueblo de Carrejo, cerrada con un portalada adintelada, y en su parte nordeste adosada a una torre medieval del siglo XV. Cuenta también con un escudo de armas de los apellidos Cos y Gayón.


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Casona en Carrejo

Casona barroca montañesa de siglo XVIII, situada dentro del pueblo de Carrejo, de piedra de sillería y sillarejo. Tiene planta rectangular, de dos alturas más el altillo, añadido posteriormente, y cubierta a dos aguas. En la planta baja está el soportal, con la «habitación del peregrino» o «habitación del caminante», que tiene una ventana con rejas en la fachada principal, y acceso independiente por el lateral izquierdo del pórtico.

Cuenta con tres arcos de medio punto, con base en pilastras de piedra de sillería, que sustentan la solana. La balconada tiene alero y tornos de madera, además de cuatro puertas grandes de acceso. Aparece un llamativo reloj de sol en el cortaviento de la derecha (esquina noroeste). El altillo, añadido, forma la tercera planta con cuatro ventanales.

Delante de la casa se encuentra la corralada cerrada por una portalada con escudo a la derecha.


Casona de Santibáñez

Casona barroca montañesa del siglo XVIII, situada en el pueblo de Santibáñez. Cuenta con portalada y corral, y es una constucción de dos pisos con planta rectangular y tejado a dos aguas. Utilización de piedra de mampostería y sillería en los vanos y cortavientos. En la planta baja se halla el soportal, con la «habitación del caminante» a la izquierda. En el segundo piso aparece una gran solana resguardada entre los cortavientos laterales, en uno de los cuales se localiza un escudo. Delante de la casa está la corralada cerrada con altos muros de piedra, con verja y arco de medio punto.


Casona solariega de Santa Lucía

Edificio del siglo XVIII, situado justo en frente de la Campa de Santa Lucía, cuenta con dos alturas, de planta rectangular y cubierta a dos aguas. Está construido de piedra de mampostería y sillería en las esquinas, contorno de los vanos y arcos.

En el primer piso se aprecia el antiguo soportal con dos grandes arcos de medio punto, que en la actualidad están cerrados con cristales para ganar espacio a la vivienda. En la segunda planta se conserva la solana y el alero de madera.


Casona Foramontanos

Construcción de la primera mitad del siglo XVIII, situada muy cerca de la Campa de Santa Lucía. Guarda la morfología característica de la casona barroca montañesa: con estragal o zaguán, prolongado como soportal bajo arcada en un lateral, y solana entre muros cortavientos. Edificio de dos alturas, de planta rectangular y cubierta a dos aguas. Utilización de piedra de mampostería y sillería en las esquinas, cercos de los vanos, cortavientos y arcos. En el segundo piso se encuentra una solana con tornos de madera y alero del mismo material trabajado.

En cada cortaviento aparecen los escudos de armas del fundador de la casona, uno de armas de la Campa, y otro de armas de Cos, timbrados por corona de conde.

En su origen este establecimiento fue construido por D. Fernando de la Campa y Cos para alojar una escuela de primeras letras para los niños de los pueblos de Santibáñez, Cos y Carrejo. Don Fernando de la Campa y Cos, nacido en Santibáñez, era Conde de San Mateo de Valparaíso de Santa Lucía (quizá referencia a su solar de Santa Lucía), título que le fue concedido el 14 de agosto de 1727. Fue caballero de Alcántara, y se casó con doña Rosalía Dosal en primeras nupcias, y en segundas con doña Isabel de Ceballos y Villegas.


Casona de Ríos en Ontoria

En el barrio del Fontanón de Ontoria nos encontramos ante una gran casona de 1793, según figura en la ménsula de madera del balcón, que fue restaurada en el año 2000. Tiene planta rectangular, con fachada principal orientada al sur y cubierta a doble vertiente sobre los lados mayores.

Está construida de sillería en la fachada principal, cortavientos, y muros de la estancia noble, y sillarejo como aparejo en los muros; el uso de ladrillo visto en la segunda planta, en el cierre de la balconada, es moderno.

Presenta elementos característicos de la arquitectura popular montañesa barroca: estragal, solana que descansa en pies derechos de madera de forma tronco piramidal, y amplia balconada con balaustres de madera, sustituidos recientemente. Las soluciones arquitectónicas adoptadas son propias de la arquitectura popular; no obstante, la monumentalidad de esta arquitectura y el amplio entorno circundante que comprende la propiedad, permite admirar plenamente las singularidades de un edificio de porte señorial.

A un lateral del vano de la estancia noble, correspondiente en fachada con los sillares de la fachada este, se encuentra el escudo de armas de Ríos, enmarcado por molduras de falsas pilastras y flanqueando la ventana. El escudo nos sirve para dar nombre a la casona (sin que podamos precisar quién fue el promotor de la misma).

En el muro cortavientos que se corresponde con el mismo hastial, encontramos un sencillo reloj de sol en arenisca con números muy esquemáticos.


Casona de Rubín de Celis en Casar

Casona barroca del siglo XVIII, situada en el centro del pueblo de Casar. Es de planta rectangular, con dos alturas y altillo, con caballete paralelo a la fachada principal en uno de los lados menores. Construida de sillería en los esquinales, muros cortavientos, muro lateral de la estancia noble (donde se encuentra el escudo), y cercos de los vanos. Mampostería empleada a modo de aparejo en los muros.

El estragal de la casa es prácticamente inexistente, aparece más bien como soportal (es bien posible que la ocupación de la familia que erigió la construcción no llevase a cabo tareas agrícolas, y por tanto les resultase innecesario). El espacio de la solana y de la balconada aparece cerrado en forma de galería entre muros cortavientos.

Supone la reinterpretación del modelo arquitectónico popular por una familia acaudalada, como evidencian la existencia junto a la estancia noble de un magnífico escudo con las armas de Rubín de Celis, que nos sirve para denominar la vivienda (sin que podamos precisar quién fue el promotor de la obra, pues aparecen empadronados varios vecinos con este apellido).

También denota esa posición social preeminente la portalada de acceso al corral, que presenta arco de medio punto cubierto y enmarcado entre molduras en forma de pilastras, acanaladas, con la clave engolada.


Casona de Rubín de Celis en Cabrojo

Casona de la primera mitad del siglo XVIII, en el interior del pueblo de Cabrojo. Un tercio de la fachada principal se encuentra adelantado y cerrado en sillería. En la primera planta, el hueco adelantado, probablemente fue empleado como «habitación del caminante». En la segunda planta éste se corresponde con la estancia noble, cuyo muro aloja el escudo de armas de Rubín de Celis. En su construcción se ha empleado sillería en la fachada principal de la estancia noble y en los esquinales, y sillarejo y mampostería en los laterales.


Casona de Periedo

Casona, también conocida como el Palacio de Periedo, que perteneció a don Francisco de Cossío y Díaz y a su mujer, doña María de Escalante.(El apellido de Cossío se encuentra en Periedo desde al menos el siglo XVI, en que vivía don Toribio de Cossío. En 1637, este apellido estaba representado en Periedo, por el licenciado don Fernando de Cossío, clérigo de primeras órdenes, y su familiar don Fernando de Cossío con dos hijos, don Francisco y don Alejandro).

Presenta la estructura habitual de la arquitectura montañesa barroca del siglo XVIII, con planta rectangular y cubierta a cuatro aguas. Cuenta con dos plantas y altillo. Está construida de piedra de sillería y sillarejo a modo de aparejo en los muros. El soportal se halla dividido por tres arcos de medio punto, apoyados en pilastras de piedra de sillería, en las que se establece un interesante juego cromático en las dovelas.

En la segunda planta se encuentra la solana, con tornos de madera, y columnas, también de madera, que soportan el alero trabajado.

Delante de la casa se encuentra el corral cerrado con tres portaladas. La casa aparece adosada a otra que parece de anterior construcción.


 

Durante el Barroco –mediados del siglo XVIII–, se alcanza el mayor esplendor del estilo, y es entonces cuando se construyen la mayoría de los palacios y casonas. Todas ellas siguen la misma tipología en términos generales: edificios de grandes dimensiones, fabricados en piedra de mampostería y de sillería en esquinales, frente de los hastiales, marcos de los vanos y demás elementos ornamentales, como líneas de impostas, cornisas, escudos de armas, etc. Su planta es generalmente rectangular, con cubierta a dos aguas y viga cumbre paralela a la fachada, orientada al mediodía o al saliente. En algunos casos, la planta baja está destinada a cuadra para el ganado, mientras que en otros, ésta aparece como una edificación adosada a la vivienda.

Pueden distinguirse básicamente dos tipos de casonas: las casonas sin arcadas y las casonas con arcos, siendo en ambas característica la presencia de una gran solana, situada en la fachada principal. En general, estos edificios están asociados a familias bien posicionadas o adineradas, familias que, en muchos casos, hicieron fortuna o mejoraron su posición durante los años de esplendor económico que se vivieron durante los siglos XVII y XVIII. Dependiendo de la categoría, nivel social o poder adquisitivo, van a ser muchas y muy variadas las casonas que se edifiquen. Por un lado, aparecerán nuevas edificaciones aisladas, con grandes portaladas, rodeadas de grandes parcelas, dentro de las cuales se van a edificar todo tipo de construcciones anexas, destinadas a guardar aperos, grano y forrajes, o a la estabulación de ganados (hórreos, cuadras, socarrenas, hornos, molinos, etc.). En otros casos se aprovecharán edificios preexistentes, dando lugar a casonas insertas dentro de hileras, o bien hileras de varias casonas construidas en muchas ocasiones para hijos.

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