Legado natural

Paisajes para respirar

Naturaleza en Cabezón de la Sal

Aprovecha tus vacaciones en el Valle de Cabezón, lleno de lugares de inmensa belleza, tranquilidad y mucho espacio, para desconectar y rejuvenecer mente, cuerpo y alma.

El paisaje de Cabezón de la Sal posee las características propias de un valle abierto y plano, la pendiente del terreno es mínima y la velocidad del agua en el cauce del río Saja se reduce notablemente. Esto ha producido una sedimentación masiva de las arenas, gravas y limos, que el río arrastra, creándose así un extenso sistema de terrazas fluviales que cubren el fondo del valle de Cabezón de la Sal. El río Saja bordea el municipio, después de salvar el abrupto relieve de la hoz de Santa Lucía.

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El valle goza de un clima templado y húmedo, patente en su verdor. Los prados, con sus vacas y caballos, tapizan la llanura, salpicada aquí y allá con cultivos de maíz, árboles frutales y pequeñas huertas, definiendo un paisaje que nos acerca al pasado de sus gentes, antaño agricultores y ganaderos.

Paseando entre prados y huertas llegamos hasta la Senda fluvial del Minchón, de gran valor ecológico y paisajístico, que transcurre por la orilla izquierda del río Saja, entre las localidades de Carrejo y Ontoria. Un precioso puente peatonal de madera construido sobre el río une los municipios de Cabezón y Mazcuerras. La senda del Minchón se puede hacer a pie o en bicicleta, disfrutando de un precioso arbolado de ribera bien conservado.

También podemos pasar el día en la Campa de Santa Lucía, entre Carrejo y la Hoz de Santa Lucía. Esta campa, situada a orillas del río Saja, es muy frecuentada por familias que acuden con la tortilla y los bocadillos para disfrutar de un día en la naturaleza. Los amantes de la pesca podrán disfrutar pescando en sus frescas aguas y los valientes podrán zambullirse en ellas para refrescarse.

En el límite Noroeste del municipio se ubica un excepcional paraje, compuesto por una plantación de Secuoyas (sequoia sempervirens), que ha sido declarado Monumento Natural. Este bosque está dotado de varios senderos, aparcamiento, merendero, y un mirador desde donde recrearnos con la majestuosidad de estos árboles, que pueden alcanzar alturas de más de 100 metros y una longevidad de hasta 3000 años.

Cabezón de la Sal tiene «paisaje de valle y montaña». El relieve montañoso de la sierra del Escudo de Cabuérniga, extendida de Oeste a Este al sur del municipio, marca el límite entre la Marina y la Montaña. Es escenario de La Ruta de los 10.000 del Soplao (también conocida como El infierno Cántabro), buen ejemplo de la interrelación entre el disfrute de la naturaleza, la práctica deportiva, y el conocimiento del patrimonio etnográfico y cultural.

Atravesada la sierra, nos adentramos en el Parque Natural Saja-Besaya, que alberga los bosques caducifolios autóctonos más extensos de Cantabria (robledales y hayedos).

También hay que mencionar el Centro de Interpretación de este Parque, situado en el P.K. 13 de la CA-180 dirección Cabezón de la Sal a Reinosa. El centro ocupa la antigua casa forestal y es la sede física de este Parque Natural. Desde aquí se realizan salidas guiadas que gestiona directamente la Red de Espacios Naturales Protegidos (Naturea).

Nuestro legado natural permite la realización de actividades recreativas y de esparcimiento y la práctica de actividades deportivas con diversa intensidad física y riesgo. También podemos optar por la contemplación, el disfrute, la interpretación y el conocimiento de la naturaleza con diferente grado de profundidad.

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